Firvu Design
Volver al blog

Sensibilidad y escenarios: qué pasa si las condiciones cambian

Oscar Lopez··4 min lectura

En la industria, pocas cosas permanecen constantes. Los precios de las materias primas fluctúan, la demanda cambia, los costos energéticos suben o bajan. Tomar decisiones en ese contexto de incertidumbre requiere herramientas que permitan explorar qué pasaría si las condiciones fueran diferentes. Eso es lo que ofrece el análisis de sensibilidad y escenarios.

El análisis de sensibilidad consiste en modificar una o más variables de entrada de un modelo y observar cómo cambian los resultados. Por ejemplo, si el costo de un componente aumenta un 10%, ¿cómo impacta en el margen del producto? Si la demanda cae un 20%, ¿sigue siendo viable la inversión en una nueva línea de producción?

Este tipo de análisis revela qué variables tienen mayor influencia en los resultados. A veces, un pequeño cambio en un parámetro genera grandes variaciones en el resultado final. Identificar esas variables críticas permite enfocar los esfuerzos de control y mitigación donde más importan.

El análisis de escenarios va un paso más allá. En lugar de modificar una variable a la vez, construye combinaciones de condiciones que representan futuros posibles. Un escenario optimista, uno pesimista y uno intermedio, por ejemplo. Cada escenario permite evaluar cómo se comportaría el negocio bajo diferentes contextos.

En la práctica industrial, esto tiene aplicaciones concretas. Antes de invertir en una nueva planta, se pueden simular escenarios con diferentes niveles de demanda, costos y precios de venta. Antes de lanzar un producto, se puede evaluar su rentabilidad bajo distintas hipótesis de adopción del mercado.

La clave es que el análisis de sensibilidad y escenarios no predice el futuro, pero prepara para él. Reduce la sorpresa, mejora la toma de decisiones y permite anticipar planes de contingencia. En un entorno donde la incertidumbre es la norma, explorar futuros posibles es una ventaja competitiva.